LA PROTECCION CONSULAR

Lic. René David Mejía Quintana

Cónsul Alterno en el

Consulado de México en Laredo, Texas, E.U.

 

 

Desde sus inicios, la política exterior de México tiene entre otros el principio de preservar y fortalecer la soberanía nacional, así como la protección de sus connacionales que por algún motivo se encuentran fuera de territorio nacional. Es por esta razón que en el Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000 uno de los objetivos principales es el de fortalecer el ejercicio pleno de dicha soberanía, como valor supremo de nuestra nacionalidad y como responsabilidad primaria del Estado Mexicano.

 

En este sentido y a fin de consolidar la presencia de México en el mundo y defender nuestra posición en las relaciones internacionales se lleva a cabo una activa política exterior que busca aprovechar las oportunidades globales en beneficio de los mexicanos, que defiende sus legítimos intereses en el exterior, y que consolida el entendimiento, el intercambio y la cooperación con las naciones con que nos unen lazos de amistad..

 

La Secretaría de Relaciones Exteriores a través de su red de Misiones, llámense Embajadas, Consulados o Representaciones ante Organismos Internacionales, tiene una labor fundamental que es la de proteger el interés de México y los mexicanos. Por lo tanto, en sus funciones tiene contemplada una estrategia prioritaria para asistir a los nacionales en el extranjero.

 

La protección consular se podría definir como el conjunto de acciones, gestiones e intervenciones de funcionarios consulares en el extranjero en beneficio de sus connacionales dentro de los límites permitidos por el Derecho Internacional y siempre respetando la legislación interna de cada país.

 

En este sentido, la protección adopta dos esquemas de acción: el primero consiste en la intervención de los funcionarios consulares a través de asistencia y ayuda directa a sus nacionales coadyuvando con las autoridades locales en protección del connacional; y en segundo término, las gestiones ante autoridades para el apoyo a mexicanos en contra de abusos de autoridad en respeto al principio básico de derechos humanos universales. Para poder lograr dichos esquemas,  México ha firmado acuerdos internacionales con distintos países a fin de que prevalezcan relaciones con las autoridades locales, estatales y federales, apoyándose en los instrumentos jurídicos como: la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963, la Convención de México-Estados Unidos sobre Relaciones Consulares de 1942, el Memorándum de Entendimiento sobre Protección Consular de Nacionales de México y Estados Unidos de 1996; el Memorándum de Entendimiento sobre Mecanismos de Consulta al Interior, el Protocolo al Tratado de Extradición entre México y los Estados Unidos del 13 noviembre de 1997, el Memorándum de Entendimiento que institucionaliza y amplía las funciones de los Mecanismos de Consulta al interior sobre Funciones del Servicio de Inmigración y Naturalización y Protección Consular y el Memorándum de Entendimiento entre la Secretaría de Gobernación de los Estados Unidos Mexicanos y el Servicio de Inmigración y Naturalización de los Estados Unidos de América para el desarrollo de estudios sobre temas migratorios de interés común del 11 de junio de 1998, entre otros.

 

Los recursos humanos, materiales, financieros y los apoyos jurídicos representan sólo algunos elementos mínimos para desempeñar un trabajo eficaz, coherente y óptimo en las labores de protección. Por otra parte, se capacita a los funcionarios encargados de esta labor a fin de que cuenten con la sensibilidad, conocimiento, experiencia y capacidad para servir mejor a los mexicanos que requieran de nuestra intervención y asistencia.

 

La protección consular varía de acuerdo al país o a la región donde se ubique la Representación Consular y reviste una especial importancia cuando se habla de dicha labor en los Estados Unidos. En este punto, es menester señalar algunas características de la relación entre México y los Estados Unidos para entender las labores de protección que se llevan a cabo en dicho país. Por una parte, la vecindad histórica que nos une a los Estados Unidos ha creado una relación dinámica, intensa e interdependiente, la cual presenta una gran complejidad y un sinnúmero de riesgos y diferencias, sobre todo en tópicos como la migración y el narcotráfico. Si bien, nuestro país es respetuoso de la soberanía y autodeterminación de los pueblos, no ha cesado de manifestar que se deben respetar los derechos humanos y laborales de los mexicanos, así como su dignidad, no importando la calidad migratoria con la que se encuentren en los Estados Unidos.

 

Asimismo, se ha reiterado que no se deben contaminar los temas de la agenda bilateral entre sí. Por ejemplo, no manejar la idea de concatenar asuntos de la migración indocumentada a la criminalidad y mucho menos al narcotráfico. En este sentido, nuestro país ha presentado una posición activa y propositiva para conciliar los intereses de ambos países, enfatizando que existen problemas estructurales que no pueden ser resueltos con medidas coyunturales y, aún menos, unilaterales sino que, tienen que atenderse con una visión integral y de largo plazo, por lo que es necesario tener un entendimiento y un diálogo tanto bilateral como multilateral sobre los temas de conflicto como la migración

 

Por lo que se refiere a la protección consular en los Estados Unidos, la Secretaría de Relaciones Exteriores ha realizado esfuerzos para capacitar y actualizar a los funcionarios consulares encargados de dicha labor. Asimismo se ha otorgado un decisivo apoyo a esta actividad aportando recursos humanos, materiales y financieros.

 

Gracias a los apoyos arriba citados, los consulados tienen la capacidad de incrementar tanto su eficacia como cobertura. Sin embargo, es necesario contar con una estrategia clara de lo que se quiere obtener y, por otra parte, programar, dar seguimiento y cumplir con objetivos particulares bien definidos para cada una de las oficinas consulares, toda vez que cada una presenta características diferentes. En este sentido se debe jerarquizar el tipo de protección que se brinda en sus diferentes rubros tales como Derechos Humanos, Migración, Laboral, Penal, Civil y Administrativo, a fin de adecuar los recursos en la atención de las necesidades reales de la circunscripción, toda vez que la problemática de un Consulado fronterizo es disímil a la de uno ubicado en el centro o norte de los Estados Unidos.

 

Para que la protección sea eficaz debe existir educación, comunicación e información por lo que hay que aprovechar el vertiginoso avance tecnológico en el campo de las telecomunicaciones y utilizarlo para hacer llegar al mayor número de personas datos concretos y veraces sobre sus derechos y obligaciones, así como información sobre los servicios consulares y de protección a que tienen derecho, por lo que se logran dos objetivos: primero ser eficaces y en segundo término dar una cobertura más amplia. De esta manera se fomenta en la comunidad una cultura de solidaridad y de conocimiento que le permitirá contar con elementos para defenderse de mejor manera.

 

Por otra parte, no sólo asesoría y asistencia legal se otorga, hay también programas que sirven para reafirmar los vínculos culturales y los nexos con las comunidades de mexicanos y de personas con raíces mexicanas en el exterior. Esto se lleva a cabo con la finalidad de promover la propia organización de las comunidades, los intercambios entre empresarios pequeños y medianos de origen mexicano, las estancias de maestros e investigadores, las visitas reciprocas y la comprensión de los problemas que confronta el país por estas comunidades de nacionales y de personas con raíces mexicanas.

 

Paralelamente, se efectúan proyectos de solidaridad con miembros de estas comunidades, al enfatizar sus raíces mexicanas, apoyando programas de alfabetización en español y la enseñanza de la historia, valores y tradiciones de nuestro país. Así como la promoción deportiva entre ambos países mediante torneos en distintas disciplinas deportivas. De esta manera se pretende alentar tanto la imagen de dignidad y respeto que merecen estas comunidades, como el aprecio en México por el trabajo de los nuestros y las personas de origen mexicano que radican en el extranjero.

 

Podemos decir que la meta es demostrar que los mexicanos en el exterior han estado y estarán apoyados por México para compartir mutuamente sus desafíos y éxitos, vincularlos a su vasta cultura y que siempre en todo lugar se sientan orgullosos de tener la nacionalidad mexicana.

 

El personal de los Consulados tienen la vocación para llevar a cabo esta misión y es un honor representar al país y a nuestros compatriotas y no dudo en afirmar que la labor realizada redunda en una satisfacción moral y profesional de haber cumplido cabalmente con las actividades de protección encomendada.