EL MES DE LA PATRIA

 

Daniel Hernández Joseph

Cónsul de México

 

Septiembre es para México el mes de la patria. Este mes conmemoramos el inicio y la consumación de la guerra de independencia que tuvieron lugar en 1810 y 1821, respectivamente. También conmemoramos a los niños héroes que dieron su vida por México el 13 de septiembre de 1847.

 

Es la independencia de México y también nuestro firme compromiso para defenderla. En Laredo reconocemos y recordamos cada año la Independencia de México con una gran celebración.  El 15 de septiembre hacemos memoria de Don Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Doña Josefa Ortiz de Domínguez, Agustín de Iturbide, Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria y tantos más que dedicaron su vida entera para hacer de nuestro país una gran nación independiente. Sin embargo, pocas veces nos referimos a los niños héroes.

 

Fue durante la guerra entre México y Estados Unidos y tal vez porque ahora somos dos países amigos nos duele tanto esa revisión histórica que nos recuerda que alguna vez estuvimos en guerra. Sin embargo hay lecciones que resultan de esa experiencia y que nunca debemos olvidar. En especial lo que es tener desde muy temprana edad un patriotismo profundo y un compromiso sin límites con la patria.

 

En septiembre de 1847, cuando el ejército de Estados Unidos llegó a la Ciudad de México se libró una batalla que concluyó con la toma del Castillo de Chapultepec. El mismo Castillo que ya había sido la residencia del Emperador Maximiliano y de algunos gobernantes de México era, en esa fecha un colegio militar. Los cadetes se vieron entonces involucrados directamente en la batalla. La información que se tiene, aunque algunos historiadores la han cuestionado, es que al final de una batalla en la que las fuerzas mexicanas fueron fácilmente vencidas por la alta superioridad numérica y de armamento del ejército estadounidense, quedaron seis jóvenes, niños realmente, defendiendo el Castillo.  Ellos eran Agustín Melgar, Vicente Suárez, Francisco Montes de Oca, Juan de la Barrera, Juan Escutia y Francisco Márquez, cuyas edades eran entre trece y ventiún años.

 

Los niños héroes no se rindieron, lucharon contra todo un ejército hasta perder la vida. Para evitar que el enemigo se apoderara de la bandera de México, Juan Escutia de 17 años se subió a la torre del Castillo, se envolvió en la bandera y se lanzó desde la torre al precipicio. Su valentía no sólo es ahora motivo de nuestra admiración, sino en ese momento obtuvo el respeto de los oficiales y soldados de Estados Unidos. Vidas que apenas empezaban se vieron abruptamente concluidas en defensa de la patria.

 

La lección de patriotismo es muy clara y por ello cada año se recuerda a los niños héroes en todos los rincones del país el 13 de septiembre. En especial, en la Ciudad de México en un gigantesco monumento al pie del Castillo de Chapultepec, muy cerca de donde cayó Juan Escutia, se honra y conmemora ese heroísmo en reconocimiento eterno de quienes hemos heredado ese legado y compromiso patriótico. Presidentes de Estados Unidos han depositado ofrendas florales en ese monumento, manifestando también su respeto a ese patriotismo. En mayo de 1997 el Presiente Clinton hizo precisamente eso, rindiendo homenaje a la valentía de los niños héroes mexicanos.

 

¿Puede usted, estimado lector, imaginarse a un joven de 17 años de nuestra época entregando su vida por la patria de la manera tan dramática que lo hizo Juan Escutia? ¿Se imagina entonces a un niño de 13 años dispuesto a confrontar sólo a todo un ejército, sabiendo que va a morir en el intento? La imagen que evocan en nuestra mente estos hechos es la que nos lleva a recordarlos y admirarlos. Sobre todo, nos lleva a comprender la profundidad de su compromiso con el país, de su patriotismo.

 

En el mes de la patria hay que recordar y honrar a los niños héroes. Si consideramos los eventos del 13 de septiembre de 1847 y los de la larga guerra de independencia que duró de 1810 hasta 1821, entonces tenemos que recordar a los miles de mexicanos que con la misma valentía dieron su vida para que México sea un país independiente y soberano. Sin duda, esta reflexión nos invita a los mexicanos a recordar quienes lucharon a lo largo de la historia para defender nuestra independencia durante la invasión francesa que duró de 1862 a 1867. Es cierto que a ellos los recordamos de manera muy especial el 5 de mayo, pero en septiembre también honramos a todos quien en distintos momentos de la historia lucharon contra diversos esfuerzos de intervención extranjera en México. Esas intervenciones fueron atentados contra la independencia y el hecho de que los mexicanos los confrontamos con valentía es lo que nos permite ahora seguir siendo país libre. ¿Sabía usted, por cierto, que en la Ciudad de México existe un Museo de las Intervenciones en el que se puede aprender mucho de la historia de estos actos de heroísmo?

 

Septiembre es el mes de la patria porque durante todo el mes celebramos nuestra soberanía, nuestras libertades, nuestra historia, nuestra autodeterminación. La fortaleza interna de los héroes que lucharon por todo eso corre en la sangre de los mexicanos, sin importar donde viven, si están en México o en otro país. 93% de la población de Laredo tiene esa misma herencia mexicana. La mayoría son ahora muy orgullosamente ciudadanos de Estados Unidos y tiene mucha razón en serlo. Tiene además el orgullo de contribuir al espíritu de su país con esa naturaleza del mexicano de luchar siempre por defender sus libertades. Por ello, el mes de la patria es recordado también con orgullo en Laredo.

 

En Laredo celebramos ese orgullo de identidad, al mismo tiempo que nos unimos a la celebración que anualmente tiene lugar en Nuevo Laredo. El 15 de septiembre las dos ciudades se hacen una sola en una gran fiesta que nos recuerda nuestra raíz común y nuestra hermandad que no sólo es por ser vecinos, sino por nuestra sangre mexicana. Celebramos que a lo largo de los años nuestros antepasados nos han enseñado el significado el término “Los Laredos”, ultimadamente resultado de una misma historia, profundamente vinculada con la historia de México y con la de Estados Unidos. Celebramos también que los héroes de la Independencia de México y los Niños Héroes de Chapultepec son ejemplo de todos nosotros.

 

Así, al celebrar nuestra historia común, nos comprometemos también a un presente y un futuro común; a un desarrollo conjunto. En la historia encontramos los elementos de fuerza que nos convencen de que unidos los habitantes de estas dos ciudades tienen mayor capacidad de construir un mejor futuro para sus hijos, que también son herederos del legado común que recordamos esos treinta días que en México se denomina Mes de la Patria.