LA TORTILLA, REGALO DE MEXICO PARA ESTADOS UNIDOS

 

Por: Ramón Talavera Franco

 

 

¿Se imagina una tortilla de maíz que mida 39 pulgadas (un metro de diámetro)? Pues usted puede comer esta casi inimaginable tortilla cuando visite Huchitán de Zaragoza, un atractivo pueblo de Oaxaca, México, en donde cada año se realiza la “Feria Regional de totopo del Istmo” a finales  del mes de Mayo.

 

Las mujeres de esta región, son quienes le dan forma a la masa para convertirla primero en tortillas y posteriormente en “tostadas” mediante un proceso de horneado que permite que este alimento se conserve fresco durante seis meses sin necesidad de conservadores. ¿No le gustaría probarlas?

 

Pues mientras las mujeres del Istmo mejoran su técnica de “torteo” para hacer tortillas más grandes que puedan alcanzar el récord “guiness”, el gusto por este alimento mexicano sigue traspasando sus fronteras y revolucionando la gastronomía de Estados Unidos y algunos países de Europa.

 

Hace unas décadas, en Estados Unidos era impensable encontrar tortillas en el supermercado y se hablaba de ellas como algo exótico y curioso que los angloamericanos no sabían como comer. Sin embargo, ahora en todas las ciudades de este país, podemos encontrarlas de maíz o de harina y acompañar nuestros alimentos con ellas. Pero no sólo eso, sino que se han inventado derivaciones de la misma, creando un nueva cultura gastronómica, particularmente de las zonas fronterizas de este país, que resulta exótica y curiosa para los mexicanos.  ¡Cómo cambian los tiempos!

 

HISTORIAS Y REALIDADES

 

  Remontándonos a la época de los aztecas, el códice Mendoza menciona a propósito de las tortillas de maíz que...” a partir de los tres años de edad, los niños recibían media tortilla al día: a los cuatro y cinco, una tortilla entera; a los seis y a los doce, una tortilla y media y a partir de los trece; dos tortillas”, lo cual nos habla sin duda de la importancia que tenía este alimento en la época prehispánica y de la sobriedad con que la consumían.

 

Y es entendible su importancia, ya que este alimento proporciona energía, proteínas, calcio y fibra que son necesarios en la dieta diaria y dicho sea de paso, al combinarla con una leguminosa como el frijol, la calidad de la proteína mejora sensiblemente. Es por eso que desde que comenzó a consumirse, nunca ha sido substituida, pero sí ha tratado de ser mejorada, aunque a últimas fechas, los procesos industriales a los que se somete la masa, le han quitado consistencia, durabilidad y sabor.

 

Por eso, los conocedores de las “verdaderas tortillas” somos muy exigentes al comerlas y disfrutar la gran variedad de platillos que se han inventado en torno a ellas y principalmente al maíz con el que se producen las suculentas gorditas, tlacoyos, sopes, memelas, panuchos, cotzitos, tacos, quesadillas, tostadas, papatzules y una larga lista de etcéteras, a las que ahora, se unen los “mariachis” y los “taco shells”  que se venden en esta región.

 

Es por eso que la tortilla, se ha convertido en una gran industria que deja ganancias realmente sustanciosas. Por ejemplo, un reporte dado a conocer en 1998 por la “Tortilla Industry Association” de Estados Unidos, señaló que el mercado mundial de este alimento había rebasado los 5 billones de dólares. Buenas ganancias para un producto que antes no era tan conocido en otros países y del que todos los mexicanos debemos estar orgullosos ¿no cree usted?

 

LOS NACHOS ¿INVENTO MEXICANO O ESTADOUNIDENSE?

 

Una de las botanas favoritas de Estados Unidos son los famosos “Nachos” que mucha gente cree fueron inventados en este país, pero no fue así.

 

En 1943, en la ciudad de Piedras Negras, Coahuila, México, existía un centro de diversión llamado Club Victoria, propiedad del señor Rodolfo de los Santos en el que trabajaba Don Ignacio (Nacho) Anaya. Un día llegó al lugar un grupo de damas de ambos lados de la frontera y ordenaron una botana que fuera diferente. Para complacerlas, a Don Nacho se le ocurrió freír triángulos de tortilla de maíz, para después hornearlos con queso amarillo y adornarlos con rodajas de chile jalapeño, quedando así preparado un rico platillo totalmente diferente a los acostumbrados. Fue tal el éxito de esta botana novedosa, que pronto se convirtió en una de las más solicitadas de lugar, por lo que el dueño decidió incluirla en el menú de su club. Al poco tiempo, otros restoranes del lugar la imitaron y le dieron el nombre de “Nacho Special”, en honor a su creador Nacho Anaya.

 

A partir de 1995 y para evitar confusiones, se declaró oficialmente a Piedras Negras como la cuna de los Nachos, y en su nombre se celebra año con año un festival para celebrarlo. 

 

TORTILLAS AQUÍ, ALLA Y EN INTERNET

 

 

La tortilla ha viajado por el mundo a través de incontables películas mexicanas. Basta con recordar alguna de las de Pedro Infante o la ya famosa “Como agua para chocolate” para darnos cuenta de ello.  También ha sido fuente de inspiración para literatos y poetas mexicanos, como “El elogio lírico a la humildad de la tortilla” de Daniel Laínez, que menciona en uno de sus versos: “Compañera inseparable de los pobres/ sangre de nuestra sangre/ vida de nuestra vida/ consuelo de los tristes/ muralla contra el hambre/ ¡bendita seas!”, y lo más asombroso, es que también ha estado presente desde hace décadas en la literatura anglosajona como en el libro” Tortilla Flat” del escritor John Steinbeck  en donde menciona la importancia de este alimento en la sociedad  que migraba a este país.

 

Pero además de lo anterior, ahora abundan páginas y páginas en Internet que hablan de la tortilla. Es más, existe una página curiosa en donde ya se vende “The Flour tortilla kit”, en el que se vende a través de una fotografía todo lo que se necesita para hacer una buena tortilla casera a 47.00 dólares, el cual consiste -  y transcribo en inglés: “one tortilla press, one comal, and 13 oz. Package of Trapper’s Lake Tortilla Mix”. !Lo que inventa el hombre para vender!

 

Con todo lo anterior, nos damos cuenta que la tortilla ha ganado un lugar importante en la economía y en la cultura gastronómica del mundo; que sin ella muchos platillos tendrían un sabor muy diferente y que otros no existirían; y que sin ella, a muchos libros, historias y películas les faltarían capítulos enteros. Por eso ¡Viva la tortilla!