La
Cultura de México en la Frontera: Laredo, Tx.
Por:
Ramón Talavera Franco
“Marinero que se fue a la mar y mar y mar
A ver que podía ver y ver y ver
Y lo único que pudo ver y ver y ver
Fue el fondo de la mar y mar y mar”.
“El marinero que se fue a la mar” es una de muchas rondallas infantiles mexicanas que desarrollan en los niños la memoria, la destreza psicomotora y la atención a través del canto y el ágil intercambio de palmadas. Pero además, es el pretexto perfecto que usan algunas madres mexicanas o de origen mexicano que viven en Laredo, Texas para jugar con sus hijos en su afán por transmitirles parte de su herencia cultural y de sus tradiciones.
Laredo, Texas se encuentra en la frontera que divide y une a los Estados Unidos con México. Su ciudad hermana es Nuevo Laredo, Tamaulipas. Ambas están separadas por el Río Grande (llamado Río Bravo por los mexicanos) y unidas por puentes internacionales a través de los cuales transitan más de 50 mil personas diariamente por diversos motivos: trabajo, comercio, salud, compras, visitas familiares o esparcimiento.
En su constante tránsito de una ciudad a otra los Neolaredenses y los Laredenses se desfiguran. Es difícil predecir quién es quién. Los neoraledenses llevan en su piel, en sus ojos y en su cabello el color de México; los laredenses, por su parte llevan impregnado en su piel, en sus ojos y en su cabello, también el color de México. Y a ninguno de ellos parece importarle, preocuparle, avergonzarle.
Los laredenses se saben estadounidenses porque nacieron en Estados Unidos, sin embargo reafirman su mexicanidad todos los días. Y no por una cuestión patriótica. Ni siendo francos, por un deseo de hacerlo. Más bien por una cuestión de facto. Basta con verse al espejo, escucharse hablar o mirar los rostros de sus padres, abuelos o tatarabuelos para que México se haga presente en ellos. Son mexicanos de diversas generaciones que a pesar de vivir “de este lado” como decimos los mexicanos, y hallarse inmersos en el sistema político, educativo y cultural de Estados Unidos, viven rodeados por la presencia de México.
En esta ciudad ubicada en la frontera sur de Estados Unidos, la cultura de México está presente en todas partes. Y eso se debe al factor histórico y no a un sentido colonizador de los mexicanos. Porque Laredo, como se sabe, fue alguna vez parte de México hasta que los pioneros americanos que llegaron a Texas en busca de una mejor vida, sobrepasaron en número a los mexicanos y decidieron independizarse de México. Independencia que los llevó a crear primero la República de Texas y posteriormente a convertir a este estado en el número 29 de la Unión Americana.
A pesar que se dio esta separación y que los genes anglosajones comenzaron a multiplicarse, aun quedaron muchos genes mexicanos que también siguieron multiplicándose, quienes al emparentarse con los anglosajones, engendraron a los México-americanos quienes de acuerdo a un artículo publicado en el New York Times, “suponen dos tercios de los hispanos que viven en Estados Unidos”1 en la actualidad.
Y una gran parte de ellos vive a lo largo de los tres mil kilómetros de la línea divisoria dibujada por el Río Grande el cual - desde el tratado de Guadalupe Hidalgo - se estipuló oficialmente como la frontera entre los dos países.
Brownsville, Mc Allen, Eagle Pass, Del Rio, Presidio, El Paso y Laredo son las principales ciudades fronterizas ubicadas en Texas. Por su extensión territorial, este estado, recibe la influencia de cuatro estados de la República Mexicana a través de sus ciudades hermanas: Ciudad Juárez y Ojinaga en Chihuahua, Ciudad Acuña y Piedras Negras en Coahuila y Brownsville, Mc Allen y Laredo en Tamaulipas.
Cada una de estas ciudades se complementa. Es difícil imaginarlas aisladas. Cada una de ellas tiene “algo” de la otra y ese algo en el caso de las ciudades fronterizas de Estados Unidos es la cultura mexicana.
En el caso específico de Laredo, Texas – como se ha mencionado anteriormente – la cultura de México está presente en todas partes: en sus calles, en los hogares, en la comida, en el idioma, en los juegos infantiles, en los medios de comunicación, en las tradiciones o en las fiestas cívicas. ¿La razón? Porque el 94% de sus habitantes son de origen mexicano.
Referente al idioma, los laredenses utilizan el español y el inglés indistintamente. La mayoría prefiere usar el inglés en cuestiones comerciales, en la escuela o en las visitas al médico. El español – en cambio – lo usan más cuando están en familia o con amigos. Y esto puede deberse a una razón histórica cuya génesis se dio en las escuelas de educación primaria. La doctora Norma Cantú, quien durante muchos años fue profesora en Texas A &M International University en Laredo, Texas, mencionó en una entrevista que cuando asistía a la escuela primaria los maestros la castigaban a ella o a cualquiera de sus compañeros si hablaban o escribían en español. Este hecho le hacía pensar que el idioma español era malo y que no debía hablarse, por lo que poco a poco se fue acostumbrando a hablar y a pensar en inglés. Sin embargo, este aprendizaje forzoso del idioma inglés le provocaba grandes conflictos al llegar a su casa en donde se hablaba sólo español. Años después y como fruto de la experiencia, la doctora Cantú comprendió que no era malo hablar español, pero que el lugar adecuado para hacerlo era en su casa, por lo que empezó a relacionar su “afectos”, sus “sentimientos” en español mientras que en inglés aprendió a comunicarse para enfrentar la vida diaria. Es quizá por eso que como ella, muchos laredenses se comunican en la vida profesional en inglés, pero prefieren decir las cosas que le salen del corazón o de las vísceras en español.
Pero hay otros laredenses que como resultado de este bilingüismo mezclan los dos idiomas a lo largo de una misma conversación. Es muy fácil escuchar a la gente iniciar una conversación en inglés, cambiarla momentáneamente al español, regresar al inglés, cambiarla al español y seguir así durante el tiempo que dure dicha interlocución. Y este manejo indistinto de los dos idiomas, se escucha también en la radio o en la televisión. Para dar sólo un ejemplo, es interesante señalar a la estación radiofónica ubicada en el 106.1 de fm, la cual se caracteriza por transmitir gran parte de su programación musical en español y en la que sus locutores cambian continuamente de un idioma al otro cuando las llamadas enlazadas al aire así lo requieren.
Hay otros que ha este bilingüismo le agregan lo que se ha dado por llamar el spanglish que toma prestadas palabras del inglés, para transformarlas al español: Vamos a dar tres ejemplos utilizando tres palabras:
· Market que significa mercado
· Truck que significa camioneta
· Break que significa freno
Estas tres palabras del idioma inglés las transforman al español muchos laredenses cuando se están comunicando en este idioma. Comúnmente lo hacen de la siguiente manera:
“Vamos a la marketa a comprar...” La palabra mercado en español es de género masculino, sin embargo a la palabra market se le da el género femenino cuando la transforman al spanglish creando la palabra marketa. Debo confesar – y me excuso por hablar en primera persona – que la primera vez que alguien me pidió que lo acompañara a la marketa no entendí a dónde los acompañaría, hasta que llegamos al lugar. Mi confusión se debe porque yo soy originario del Distrito Federal, lugar en el que el spanglish no se usa.
Tengo que llevar la troca a que le arreglen las brecas. En esta oración la palabra Truck la cambian al género femenino y la convierten en troca al igual que break que además pluralizan y pronuncian como brecas. Al igual que en el ejemplo anterior, cuando un amigo me comentó que se le descompusieron las brecas a su automóvil, yo pensé que era algo del motor, hasta que me enseñó las llantas e hizo con su pie derecho la acción de frenar. Hasta ese momento entendí a lo que se refería.
El spanglish es un proceso de comunicación mental cuyo estudio se lo dejamos a los lingüistas. Lo importante es que existe y se dispersa cada vez más entre la gente que habla español en Estados Unidos, principalmente en la frontera. Hay quienes afirman que el spanglish afecta la lengua inglesa y española y que debería erradicarse. Hay otros que lo ven como una manifestación política, como un reflejo de una mezcla de culturas. Lo cierto es que el spanglish ha servido para facilitar la comunicación entre personas que no comparten el mismo idioma en donde la comunicación es la meta final.
En referencia a la influencia de la música mexicana en la frontera se debe recalcar la música de conjuntos norteños y por supuesto la del mariachi.
La música de conjunto o música “norteña” como es más conocida, comenzó a ser escuchada y disfrutada en la frontera sur de Estados Unidos desde finales de 1800 logrando la aceptación popular. Sus instrumentos característicos son: el acordeón y el bajo sexto; sus letras están dirigidas principalmente a la clase obrera, clase media y a los migrantes que dejan su patria en busca del “sueño americano”. Uno de estos conjuntos que actualmente han alcanzado la fama en los dos países son “Los Tigres del Norte”.
La
segunda manifestación musical absolutamente mexicana que gusta a todo tipo de público,
es la música de mariachi, música nacida en Cocula, Jalisco.
Por cierto, se cree que la palabra mariachi nació por un canto
religioso. La leyenda cuenta que cuando
llegaron los frailes españoles a Cocula con la idea de evangelizar a los cocas,
pueblo indígena descendientes de los nahuas, se dieron cuenta de la facilidad
de los lugareños para reproducir sonidos y música a través de instrumentos
que ellos mismos construían y decidieron utilizar la música, como instrumento
evangelizador.
El
Fraile Miguel de Bolonia, logró transformar antiguas melodías que los cocas
dedicaban a sus ancestrales deidades aztecas, en alabanzas a la Madre de Jesús
y a San Miguel Arcángel y subrayó la idea de que la música era el lenguaje
que Dios había decidió utilizar para comunicarse
con ellos.
Así, al correr el tiempo y ser totalmente conquistados por los españoles, los músicos cocas transformaron no sólo sus propios ritmos autóctonos, sino que adoptaron instrumentos españoles como el violín y la guitarra. En rancherías cercanas a Cocula nacieron los viejos “violines del cerro” y haciendo gala de su facilidad de crear instrumentos nuevos, el indígena Justo Rodríguez Nixen inventó la vihuela con una concha de armadillo y luego el guitarrón con cuerdas de tripas de animales, instrumentos ya actualizados sin los cuales el mariachi que hoy escuchamos carecería de su sonido personal.
Durante
su proceso evangelizador, los indígenas de Cocula empezaron a adorar a la
Virgen que llamaban “María del Río”, cuya imagen fue descubierta mientras
unos campesinos araban la tierra. Este hallazgo fue el acicate que despertó la
devoción de los coculeneses y en su nombre crearon una canto de alabanza, del
que, según los investigadores, nació la palabra “Mariachi”.
En uno de los párrafos de la alabanza que crearon para esta Virgen, se lee “Maria ce son” que según los estudiosos significa “la Canción de María”. Al pronunciar “Maria Ce...” parecía que decían “Maria Shi” o “María She” que al pronunciarse rápido suena como “Mariachi”.
Así,
según este estudio, la palabra “Mariachi” proviene en realidad de un
canto religioso, y no de la palabra francesa “mariage” como otros
investigadores afirman”.2
Los
grupos de música vernácula conocidos como “mariachis” pululan por
Laredo. Casi cada “High School” los tiene, así como la Universidad
Internacional Texas A & M en donde existe uno de los mejores. En esta
universidad, por cierto, se reúnen todos los grupos de mariachi de la región
para participar en un concurso anual. Lo interesante es que todos los grupos de
mariachi están integrados casi en su totalidad por estudiantes México-
americanos y uno que otro estadounidense, con lo que se reafirma una vez más el
gusto por nuestra música vernácula.
¡Y
qué decir del gusto por la comida mexicana!
Son
casi 20 restoranes especializados en comida mexicana los que se encuentran en
Laredo. Desafortunadamente – y hay que decirlo – para los mexicanos de
primera generación que viven en Laredo, a la mayoría de los paltillos les
falta el sazón que caracteriza a nuestra gastronomía. Pero para los México-americanos
que no están acostumbrados a ese sazón, la comida mexicana que se vende en
Laredo es lo más parecido a la verdadera comida típica de México y la
disfrutan.
Pero
lo que realmente se debe subrayar de la existencia de los restoranes mexicanos,
es que gracias a ellos, muchos de los complementos de la dieta mexicana han
comenzado a exportarse no solo en la frontera, sino hacia la mayoría de las
ciudades de Estados Unidos. Algunos de ellos participan ya dentro de la
industria estadounidense dejándole grandes ganancias a este país. El ejemplo más
importante es la tortilla, la cual de acuerdo a la “Tortilla Industry
Association”, aportó ganancias a Estados Unidos por 4 billones de dólares
durante el año 2000.
Respecto
a la tortilla, una botana que se hace con este producto en muchas ciudades de
este país del norte de América son los famosos nachos que mucha gente
cree fueron inventados aquí en
Estados Unidos. Pero no fue así. Los nachos
son orgullosamente mexicanos, nacidos en Piedras Negras, Coahuila. Su
creador era conocido como Don Ignacio (Nacho) Ayala y su invento se los
dedicó a unas damas con las que quiso quedar bien (siempre las mujeres son
fuente de inspiración. Eran unas mujeres guapas que llegaron al restorán donde
don Nacho trabajaba, quienes al pedir una botana diferente a las que estaban
acostumbradas, a Don Nacho se le ocurrió freír triángulos de tortilla de maíz,
para después hornearlos con queso amarillo y adornarlos con rodajas de chile
jalapeño, quedando así preparado un rico platillo totalmente diferente a los
acostumbrados. Fue tal el éxito de esta botana novedosa, que pronto se convirtió
en una de las más solicitadas de lugar, por lo que el dueño decidió incluirla
en el menú de su restorán. Al poco tiempo, otros restoranes del lugar la
imitaron y le dieron el nombre de “Nacho Special”, en honor a su creador
Nacho Anaya, botana que ahora podemos disfrutar en muchos de los restoranes de
la Unión Americana.
México
está presente también en la frontera representado por nuestro lábaro patrio.
La Bandera de México con su imponente escudo nacional, da la bienvenida desde
Laredo, Texas a todas las personas que cruzan por el puente 1 y 2 hacia Nuevo
Laredo. Cualquier conductor la percibe a kilómetros de distancia de la frontera
mientras maneja por la highway 35. Sus colores verde, blanco y rojo, los colores
de México, están pendientes de todas las personas que salen y entran al país
que simboliza.
Pero
además y como si no fuera suficiente esta bandera, muchas otras banderas
mexicanas de menor tamaño se encuentran colocadas afuera de los bancos de
Laredo, acompañando a la bandera del país que la hospeda, Estados Unidos, y de
su estado amigo: Texas. Por ello, los texanos de Laredo, están acostumbrados a
ver su bandera acompañada de la mexicana, sin hacerse sombra ninguna de las
dos.
La
cultura de México se sigue viendo en los hogares, en los recuerdos familiares,
en las fotos de familia, en los libros en español,
a través de la televisión
en la que las madres mexicanas y de origen mexicano, no perdonan perderse un capítulo
de su telenovela favorita y por las noches no se pierden las noticias con Joaquín
López Dóriga o con Javier
Alatorre en el canal de la competencia.
Pero
donde más se siente la cultura de México en esta frontera es en la manifestación
de sus tradiciones.
El
día de muertos, celebrado en México el 1 y 2 de Noviembre, ha sido adoptado en
Laredo, Texas. Muchas escuelas preparatorias, realizan concursos de
“calaveras” y en el Centro para las Artes de Laredo, se realiza anualmente
una exposición de altares de muertos. Con los altares, las familias
recuerdan a sus familiares que han fallecido. En ellos se colocan las fotografías
de los difuntos, así como sus comidas favoritas. En el caso de los niños
difuntos, se les coloca sus juguetes y en el caso de los adultos, se les ofrece
cigarros, tequila, o licor o lo que más le gustaba en vida. Así mismo se
adornan con flores y velas.
Las
calaveras son “
versos festivos que comentan en un epitafio los defectos de personajes vivos que
son presentados como ya muertos, sin respeto por jerarquías sociales o por la
importancia política de quienes son satirizados” 3
He
aquí un ejemplo:
|
Ahí
viene el agua Por
la ladera Y
se me moja Mi
calavera |
Here
comes the water Down
the slope, And
my skull Is
getting wet |
|
La
muerte calaca Ni
gorda ni flaca La
muerte casera Pegada
con cera. |
Death,
a skinny skeleton Neither
fat nor skinny A
hommade skeleton Stuck
together with wax |
Otra
tradición que gusta mucho en Laredo es la Pastorela y la posada tradicional
Mexicana. Para compartirla con los laredenses, el Consulado y el Instituto
Cultural Mexicano de Laredo, contratan a actores profesionales de México a
presentar esta puesta en escena la cual en esencia representa el peregrinaje de
los pastores en su camino a Belén para conocer al niño Dios mientras son
hostigados por diablos quienes a su vez son combatidos por ángeles. La
celebración se cierra invitando a toda la gente a ir a pedir posada y
posteriormente se rompen las tradicionales piñatas.
Pero
sin duda, una de las tradiciones que se celebran con mayor gusto es el “Día
de la independencia de México”.
De
la organización de esta fiesta se encarga también el Consulado de México y el
Instituto Cultural Mexicano de Laredo. Se desarrolla al aire libre en una de las
plazas más representativas de Laredo: La Plaza San Agustín. Flanqueada por su
iglesia del siglo XVIII y uno de los más famosos hoteles de estilo mexicano de
la ciudad, la plaza se convierte por una horas en el zócalo de la ciudad de México.
En su kiosco se colocan pantallas gigantes a través de las cuales se transmiten
videos que muestran pasajes de la historia de la independencia de México, con
el objetivo de que todos los laredenses y turistas que asisten, sepan qué es lo que se celebra y por qué.
Arriba
de tres escenarios, los vestidos multicolores de los diversos ballets folklóricos
atrapan el interés del publico asistente. Lo mismo los cantantes de ranchero,
los charros que florean la reata y por supuesto los mariachis sin los cuales una
fiesta mexicana no es tal. Y es necesario aclarar que tanto los mariachis, como
los ballets folklóricos y los cantantes de ranchero, son laredenses.
Es
quizá el día cuando la cultura de México se siente más en los corazones de
la gente de Laredo. Se siente en cada abrazo de la gente, se siente cuando el cónsul
de México da el grito de independencia emulando al padre Hidalgo y los miles de
México - americanos asistentes desatoran de sus gargantas ese ¡Viva México!
que les recorre la sangre. Es un mágico
instante en el que no necesitan de pasaportes, matriculas consulares, actas de
nacimiento o credenciales de elector para saberse mexicanos.
Otra
fiesta que no se puede dejar de pasar por alto es el “Washington’s
Birthday”. Es una celebración que dura más de quince días en los que los
lardenses celebran el natalicio de George Washington. Lo que llama la atención
de esta celebración es que a pesar de que fue creada hace mas de cien años
para celebrar a George Washington, muchas de sus celebraciones tienen un toque
significativamente mexicano.
Una
de ellas, quizá la más importante por su simbología política, es el “Día
del abrazo” el cual consiste en reafirmar la amistad entre las dos ciudades
hermanas. Desde tempranas horas del día se cierra a la circulación el Puente
Juárez Lincoln mejor conocido por los laredenses como el Puente dos. Uno
a uno de los representantes políticos de ambos lados de la
frontera se unen en medio del puente y comparten abrazos con
sus contrapartes manifestando
con esto la unión de Nuevo Laredo y Laredo como ciudades hermanas.
Otra
de las festividades que se realizan y que reúne a un gran número de personas
es el “Jalapeño festival”. ¿Que otro producto comestible puede ser mas
mexicano que el chile? El objetivo de este festival que ha estado presente en
las fiestas de George Washington desde 1978 es realizar un concurso de ver quien
es la persona que come mas jalapeños en media hora. En su edición del año
2002 se inscribieron 25 personas y el ganador devoró 112 chiles jalapeños. Nos
hubiera gustado preguntarle como se sintió al día siguiente.
Desde
el año 2001, Nuevo Laredo comenzó a participar en esta festividad en su propia
ciudad. Si los México-americanos
celebran el día de la independencia de México en Laredo... ¿Por qué los
neolaredenses no pueden celebrar el natalicio de George Washington en su propia
ciudad?
Esta
decisión, es una muestra de la unión que existe entre las dos ciudades.
Para
concluir es necesario mencionar que a las afueras de Laredo, en el condado de
Webb, existen asentamientos irregulares que son conocidos como “Colonias” en
donde viven muchos México - americanos y mexicanos inmigrantes. Por supuesto
que las “Colonias” no son privativas de este condado
sino que se encuentran diseminadas a lo largo de la franja fronteriza.
Sus habitantes son los más desprotegidos. Los pocos, viven en casas bien
fabricadas, pero la mayoría, viven en casas con techos de laminas, o en las
llamadas “trailas”, careciendo
de los servicios más básicos como la recolección de basura, falta de agua, de
luz y por ende de aire acondicionado. Vivir en estas condiciones en Laredo,
Texas en donde seis meses del año el clima excede los 110 grados Fahrenheit, sólo
se hace soportable por un aspecto que también es parte de la cultura de México:
la importancia de la unión familiar.
1 Rodríguez, Gregory. The New York Yimes,. “Una Nueva visión del crisol americano”.Suplemento especial bilingüe, 24 de abril 2001
2 www.culturafronteriza.com.articujlo: historia del mariachi. Autor: Ramon Talavera
3
"Extravagante
y festiva, la calavera ha sido siempre compañera de juegos del mexicano”,
publicado en Metrópoli el viernes 22 de octubre de 1992., pag.18-19. autor:
Angélica Colín.