30 de Octubre, Natalicio de Francisco I. Madero.  

Por: Ramón Talavera Franco

 

Vamos pues a ver si puedo

por todo México entero

entonar las mañanitas

de don Francisco I. Madero

 

(Tomado del  corrido:

 “Mañanitas de

don Francisco I. Madero”)

 

 

Este 30 de Octubre, se conmemora un año más del natalicio de don Francisco I. Madero y por medio de esta columna quisiéramos recordar a este hombre que luchó por acabar con las injusticias sociales, que inició el movimiento revolucionario de 1910 y cuya muerte le llegó de improviso, víctima de una traición. 

 

Su nombre siempre ha sido motivo de discusión. La “I” que siempre aparece en medio de su nombre y apellido, ha sido un misterio que hasta el momento aún no ha podido ser resuelto. Algunos historiadores aseguran que esa inicial abrevia el nombre de Ildalensio, sin embargo otros aseguran que el nombre que en realidad encierra es el de Ignacio. Quizá por eso, la “I” sigue y seguirá apareciendo sola, para así evitar discusiones.

 

FORMACIÓN INTELECTUAL DE MADERO

 

Don Francisco I. Madero, nació el 30 de Octubre de 1873 en la hacienda del Rosario, en Parras de la Fuente, Coahuila. A diferencia de don Benito Juárez quien desde su infancia y juventud perteneció al sector de la sociedad de escasos recursos, Madero perteneció a las familias hacendadas y empresariales de su época, hecho que le aseguró los mejores estudios, viajes por el mundo y una cultura extensa. Sin embargo, como Benito Juárez, dedicó su vida a luchar contra la injusticia social y todos los privilegios con los que lo dotó la vida, los utilizó en la persecución de ese objetivo.

 

Sus padres le proporcionaron maestros particulares para adquirir sus primeras letras y posteriormente ingresó al Colegio Jesuita de San Juan Nepomuceno, en Saltillo. Su formación académica la continuó en el Saint Mary’s college de Estados Unidos, siguió en el Liceo de Versalles, en la Escuela de altos Estudios Comerciales, de París, concluyendo sus estudios en el Departamento de Agricultura de la Universidad de California. Estos tres países, México, Estados Unidos y Paris lo formaron intelectualmente y lo acercaron a nuevas ideologías, mismas que reforzaron sus ideas liberales que fueron su estandarte en la lucha social. 

 

FORMACIÓN POLÍTICA

 

A su regreso a México, se dedicó a administrar una de las haciendas de su padre en San Pedro de las Colonias, Coahuila y fue realmente ahí donde tomó conciencia de las necesidades y las injusticias por las que pasaban los hombres del campo. Así, desarrolló una tarea social entre los campesinos: construyó habitaciones higiénicas para sus peones e implementó un programa de medicina homeopática para ayudarlos con sus problemas de salud. También se dice que ayudó a unos niños huérfanos y los mandó a estudiar a diversos lugares del país, y que para fomentar la educación, estableció un colegio comercial en el que solo los hijos de los ricos pagaban cuota.

 

Hacia 1901 comenzó a comulgar con las ideas de los liberales mexicanos y tres años más tarde, fundó el Club Democrático Benito Juárez que luchó por la gubernatura del Estado. Estos primeros pasos en el mundo de la política lo llevaron a la creación de una red de intercomunicación entre los círculos opositores al régimen porfirista y en 1908 publicó su obra: “La sucesión presidencial en 1910” en donde  plasmó un estudio de la dictadura militar y planteó la necesidad de crear un partido independiente que lograra la efectividad del sufragio y el triunfo del principio antirreeleccionista, con el cual se combatiría la dictadura de Porfirio Díaz.

 

Como su ideario político había cobrado adeptos, apareció en el escenario público como candidato del Partido Nacional Antirreeleccionista a la presidencia de la República. Pero poco antes de las elecciones de 1910, fue encarcelado en Monterrey y posteriormente trasladado a San Luis Potosí, siendo acusado de haber pronunciado un discurso en el que injuriaba al Presidente. Con Madero fuera del escenario, Porfirio Díaz – a través de un fraude electoral – es reelecto presidente de México y hasta ese momento, Madero es puesto en libertad a condición de que abandonara la ciudad. Decide ir hacia San Antonio, Texas, cruzando por Laredo, y ahí  lanza el manifiesto conocido como Plan de San Luis Potosí con el que incitaba al pueblo a tomar las armas para derrocar la dictadura. El día elegido: el 20 de noviembre de 1910, es decir, 10 días después de la reelección de Porfirio Díaz fecha en la que ahora se conmemora la Revolución de México.

 

Este movimiento armado iniciado por Francisco I. Madero se propagó por el territorio nacional debilitando al régimen porfirista, hasta que en marzo de 1911 se  iniciaron la negociaciones que pondrían fin al largo periodo de gobierno de Díaz y que culminaron con la firma de los tratados de Ciudad Juárez. Así, el 7 de junio de 1911, Madero entró a la ciudad de México como líder del movimiento triunfante y después de un rápido intirenato de Francisco León Ibarra, lanzó su candidatura a la presidencia, obteniendo el alto honor en noviembre del mismo año.

 

Pero este triunfó no duró mucho tiempo. Casi al finalizar el mes, los zapatistas desconocieron al gobierno mediante el Plan de Ayala, el cual estipulaba que debían ser restituidas las tierras a los pueblos  y a los ciudadanos despojadas de ellas. La sublevación continuó y en enero de 1913, se inició un golpe de Estado fraguado contra el presidente iniciando la llamada “decena tragica” es decir, diez días de guerra en la ciudad de México que terminaron por derrocar al gobierno de Madero. Días después, el 22 de Febrero de 1913, Francisco I. Madero fue asesinado por la espalda, aplicándosele la “ley fuga”  mientras era trasladado a la penitenciaria de lecumberri. Pero haberle cortado su vida, no terminó con el movimiento revolucionario que entre otras cosas, logró derrotar la dictadura que por 31 años Porfirio Díaz mantuvo en nuestro país.

 

Por su importancia en la lucha histórica y por motivo de la celebración de la fecha de su nacimiento, hoy recordamos a Francisco I. Madero, ejemplo de lucha y sensibilidad.

 

.