EL ESCUDO NACIONAL

Por: Francisco Calzada Jauregui

ARTICULO PUBLICADO EN “REVISTA DE REVISTAS” FEBRERO DE 1992

 

El águila  sobre el nopal y con la serpiente en el pico es conocido por todos los mexicanos como el escudo de su país. Pero lo que no todos saben es que data de la época prehispánica, ya que lo encontramos primero en la leyenda de la fundación de la Gran Tenochtitlan y en varios testimonios arqueológicos de aquellos tiempos.

 

Así por ejemplo aparece en Tula, Hidalgo, en el templo de Tlahuizcalpantecuhtli (venus), pero el más representativo de las numerosas águilas aztecas, es el que se ha denominado Piedra del Escudo Nacional, Tecoalli de la guerra Sagrada, que está tallado con gran cuidado y maestría. Es una representación de un templo azteca con alfardas, escalinatas y el disco solar con dos dioses en el frente. En su parte posterior está esculpida un águila que marca la leyenda de Tenochtitlan. Según los arqueólogos data de cerca de 1507 ó 1508 y aparece en el Códice Mendocino.

 

Después de la Conquista y durante la época de la Colonia, se siguió representando el águila, por ejemplo en impresiones y láminas. En la Gaceta de México (números 62-116 y 122-128). También en el ex libris del Convento Grande de San Francisco y en la carátula de la obra literaria Compendiosa Narración de México, del autor Juan de Viera. Así como en numerosos grabados de José de Nava (1755) Emmanuel Villavicencio (1770 y 1782), José María Montes de Oca (1802), todos ellos grabadores de los siglos XVII y XVIII.

 

En cuanto a frontispicios de edificios coloniales, en la medalla de la Academia de San Carlos, es donde también por primera ocasión aparecen en la figura las ramas de encina y laurel. Se cree que data del año 1784. También se encuentran dos águilas en la fachada del antiguo edificio de la Aduana y por ultimo en los remates de las dos portadas de la iglesia de Jesús María, ambas del siglo XVIII.

 

Al estallar el movimiento de Independencia de México, los insurgentes utilizaron un escudo en el cual se aprecia un águila abierta de alas, mirando hacia la derecha, la cual esta posada con las dos patas sobre un nopal y con la serpiente en el pico. El águila está rodeada por banderas, cañones, fusiles, tambores, balas, flechas y espadas, en la parte  superior lleva ramas de laurel y encina y una cinta o listón con la inscripción “ Independencia mexicana. Año de 1810”. Se encontró con un sello que perteneció al conde de Casa Flores y que utilizaron los insurgentes, al principio de la lucha por su libertad.

 

Entre otros escudos que son de la época de la Independencia encontramos el águila de la Suprema Junta Nacional Americana (1811-1813) en dos versiones.

 

Al triunfo de la Independencia, al subir Iturbide como emperador, se encuentra el escudo del Primer Imperio (1821). Se trata de un águila de alas abiertas y bajas con la vista hacia la izquierda. Se encuentra coronada y su pata izquierda se apoya en el nopal que está sobre una roca que emerge de las aguas. Se utilizó en la correspondencia oficial de la Junta Provisional Gubernativa que formaban el propio Iturbide, Juan O’Donoju, Manuel de la Barcena, Isidro Yánez y Manuel Velázquez.

 

En 1823, al establecerse el tipo de gobierno de Republica en México, debido al triunfo de López de Santa Anna y el Acta de Casa Mata (1 de febrero), el congreso Constituyente decretó que el Escudo de Armas de la Republica Mexicana fuera: “Que el escudo sea el águila mexicana parada en el pie izquierdo, sobre un nopal que nazca de una peña entre las aguas de la laguna, y agarrando con el derecho una culebra en actitud de despedazarla con el pico; y que orlen este blasón (sic) dos ramas, la una de laurel y la otra de encina conforme al diseño que usó el primer Gobierno de los defensores de la Independencia.

 

“Que en cuanto al pabellón nacional, se esté al adoptado hasta aquí, con la única diferencia de colocar el águila sin corona lo mismo que deberá hacerse para el escudo (14 de abril de 1823)”.

 

En las monedas de ese mismo año ya aparece el águila de perfil diestra con el cuello extendido, las alas extendidas y levantadas y la cola baja y junta. Apareció por primera vez en el llamado “Peso de Victoria” emitido en los años 1823 y 1824 y que fuera grabada por José María Guerrero.

 

Se utilizó en el papel sellado, en el oficial y en laminas y publicaciones. Así se inició una serie de variantes del escudo nacional a través de los años, que podemos encontrar en muchos edificios de la capital, como por ejemplo en el Recinto de Homenaje a don Benito Juárez (Palacio Nacional); en el antiguo edificio de la Secretaría de Relaciones  Exteriores; en una de las portadas del Colegio de las Vizcaínas, una de las cuatro águilas de bronce que adornan la tumba del general Ignacio Zaragoza, en el cementerio de San Fernando, en el edificio de la Academia de San Carlos, el águila que remata la portada del inmueble.

 

Sobretodo, las variantes fueron utilizadas en papel oficial, en timbres tanto de correo como fiscales, en las monedas y billetes, en banderas y escudos. Ejemplo de esto último las banderas del 14 batallón de Infantería; el Guión de la Primera Brigada de Artillería Montada; la del Segundo Batallón Activo de San Blas, entre muchas otras.

 

Durante la Intervención y el imperio de Maximiliano, se volvió a usar el águila coronada (1862-1867) hasta el triunfo de la Republica.

 

En la época porfiriana, se trató de poner orden en cuanto a la cantidad de escudos que se utilizaban, por lo que el presidente Porfirio Díaz decretó el uso del escudo nacional en 1823; en su decreto se leía: “...no hay uniformidad alguna en el escudo de las armas nacionales contenido en los sellos que en ellas se usaban (oficinas gubernamentales); pues mientras que en unos está debidamente dibujado, en otros ha añadido montanas, trofeos militares, soles, etcétera, según la fantasía del artista que las ha grabado”.

 

El nuevo escudo de la época fue grabado por Tomas de la Peña y se utilizó en papel oficial, en láminas y publicaciones, en timbres fiscales, en el gran sello, en banderas y escudos y en la arquitectura, también en las monedas y billetes. Esto duro hasta el año 1916, en que existieron nuevas representac5ones del escudo nacional.

 

De 1916 a 1934 se utilizaron varias variantes del escudo nacional trayendo el águila de perfil, vuelta a la derecha con las alas extendidas y levantadas y la cola baja y extendida parada con la pata izquierda sobre un nopal que nace de una peña, emergiendo de las aguas; en la pata derecha una serpiente de cascabel, a la cual trata de despedazar con el pico, rodeada en la parte de abajo por ramas de encina y laurel entrelazadas por una cinta.

 

En el año 1934, para unificar la representación del escudo nacional, el Presidente provisional de la Republica, general de división Abelardo L. Rodríguez, por decreto del 5 de febrero de ese año, ordenó se usara como único por las autoridades cívicas y militares, representantes y cónsules en el extranjero y en monedas y medallas, el escudo de acuerdo con el modelo del artista tapatío Jorge Enciso.

 

Pasaron 32 años y en 1966, el 30 de septiembre, previa una adición al articulo 73 constitucional, el congreso quedó facultado para legislar sobre las características y uso del Escudo, Bandera e Himno Nacionales. El 23 de diciembre de ese año se expidió la ley correspondiente que fue promulgada por el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, el 12 de marzo de 1968.

 

Conforme a esta disposición, “el escudo nacional está constituido  por una águila mexicana, con el perfil izquierdo expuesto, la parte superior de las alas a nivel más alto que el penacho y ligeramente desplegadas en actitud de combate, con el plumaje de sustentación hacia abajo tocando la cola y las plumas de ésta en abanico natural; posada en su garra izquierda en un nopal florecido que nace en una peña que emerge de un lago, sujeta con la derecha y con el pico en actitud de devorar, una serpiente curvada a modo que armonice con el conjunto. Dos ramas, una de encina al frene del águila y otra de laurel al lado opuesto, forman entre ambas un semicírculo inferior y se unen por medio de un listón dividido en tres franjas que cuando se representa el Escudo Nacional en colores naturales, corresponden a los de la bandera Nacional”.

 

El modelo de este escudo fue dibujado por el artista Francisco Eppens Helguera y ratificado con su firma por los tres poderes de la Unión, quedando depositado en el Archivo General de la Nación, en el Museo Nacional de historia y en la Casa de Moneda.

 

El 30 de octubre de 1983 el presidente de la República, el licenciado Miguel de la Madrid Hurtado, decretó la ley para el uso del Escudo, Bandera e Himno Nacionales, en dicha ley aparece la descripción mencionada anteriormente, del escudo nacional mexicano.