DIA DE MUERTOS
AUTOR:
VICTOR FOZADO
La
muerte se manifiesta en todos los aspectos de la vida popular y cultural del
mexicano, por eso, la fiesta de los muertos y sus costumbres son tanto o más
importantes que otras celebraciones y su convivencia con la muerte es latente y
festiva; está acostumbrado a verla como una consecuencia lógica, por lo tanto,
prefiere mantener una relación amistosa con la que es, simplemente, inseparable
sombra de la vida.
Durante
el día de muertos, en los pueblos que circundan la ciudad de México, se
realizan concursos con premios para las mejores decoraciones de las tumbas;
también hay representaciones populares alusivas a la muerte y bandas de música;
algunas con sus ejecutantes vestidos de esqueleto y máscaras de calavera.
En muchos lugares, inclusive áreas urbanas, se acostumbra la ceremonia conocida como “levantada de cruz”. La tradición consiste en dibujar sobre el piso donde se veló el difunto, una cruz o imagen con cal sobre un “tapete” de arena delineada con polvos de carbón, ladrillo y otros colores con adornos de flores. Esta cama “permanecerá” en su lugar durante nueve días; al noveno, después del entierro, “se levanta” en un cesto o canasta y se lleva al panteón, donde se esparce sobre la tumba. Se dice que el alma no abandona la casa sino hasta ese día; los rezos durante los nueve días son imprescindibles pues así las almas Irán directamente al cielo, pero si no se respeta esta costumbre irán al infierno de donde regresarán a “penar” y mortificar a sus deudos.