LOS LAREDENSES CELEBRAN “EL DIA DE LA CANDELARIA”

 

Autor: Ramón Talavera Franco

 

 

Por su cercanía con México, los laredenses celebran el “Día de la Candelaria” de forma muy similar a la de sus vecinos del sur, aunque con toques muy característicos. Por ejemplo, en la Catedral San Agustín – nos explica Monseñor James Jarris – “comenzamos la celebración a las siete de la noche. A esa hora se reúnen todos los fieles en el atrio de la catedral.  El árbol de navidad que decoró nuestro templo en diciembre, es colocado en el centro del atrio para ser quemado.  Hacemos una rueda alrededor de él y lo encendemos, creándose una llamarada grande y rápida producida por los químicos con los que está recubierto.

 

 Yo enciendo la primera veladora y de la llama que desprende, enciendo los cirios de las demás personas. Una vez que todos han encendido sus velas, recibo al Niño Dios y con él a la cabeza, iniciamos una pequeña procesión al interior de la Catedral”.

 

El templo recibe a los creyentes en oscuridad total, pero conforme van entrando con sus veladoras encendidas, la Catedral se ilumina gradualmente, produciéndose un ambiente místico y silente. El niño Jesús es colocado en un altar rodeado de velas que simbolizan que “él es la luz del mundo”. Mientras tanto todos los presentes: hombres, mujeres, niños y ancianos esperan las primeras palabras de Monseñor con las que iniciará la misa. Sus cirios, velas y veladoras permanecen encendidas hasta que inicia el evangelio, momento en el que las luces generales de la catedral se encienden.  

 

Muchas familias aprovechan ese día para llevar a sus “Niños Dios” para ser bendecidos, muchos de ellos ataviados con ropones llamativos, apegándose la tradición mexicana.

 

El rito del “Día de la Candelaria” está presente en muchos países del mundo, asevera monseñor Jarris: La razón, nos explica, “es porque en la Iglesia Católica se celebran solemnidades, fiestas, memoriales y conmemoraciones, y el “Día de la Candelaria” está considerado como fiesta. Por eso tiene un grado alto de celebración. Y subraya: “en los países de Latinoamérica o en España, por ejemplo, se celebra con más pompa, con más colorido, con más esplendor. En cambio, la fe del anglo es menos expresiva, menos encarnacional y aunque es una fe un poco más probada, es menos llamativa”.

 

¿DE DONDE PROVIENE LA CELEBRACIÓN DEL “DIA DE LA CANDELARIA”?

 

De acuerdo al evangelio según san Lucas “transcurrido el tiempo de purificación de María, según la ley de moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: “Todo primogénito varón, será consagrando al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.

 

Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel: en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu Santo, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: “Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu sirvo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador”

 

El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicciones, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, (dirigiéndose a Jesús) una espada te atravesará el alma”

 

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada y tenia ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones.

 

Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.

 

Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él.

 

TAMALES, Y UNA QUE OTRA CARNE AZADA

 

Aunque no es una costumbre general, muchas familias se reúnen en esta fecha con familiares y amigos para comer tamales o carne azada. Los que lo hacen son personas de origen mexicano, como una forma de continuar sus tradiciones. Por eso, como una prolongación de la fiesta de día de reyes, a los que les tocó “el Niño Dios” en la porción de rosca que se sirvieron, tendrán que preparar una comida especial que consiste en tamales, pozole o carne azada, platillo este último, característico de esta franja fronteriza.

 

Este 2 de febrero, le recomendamos que continúe celebrando esta tradición y si no la conoce, lo invitamos a que acuda a la Catedral San Agustín o a cualquier Iglesia de esta ciudad, para unirse a esta tradición que habla del sentir de nuestro pueblo.